Me contaron la historia de un hombre que escalaba una montaña con su pequeño hijo. De repente el niño resbaló y se deslizó por la ladera, unos treinta metros. Quedó atascado en un arbusto. Ileso pero austado, gritó: "Alguien ayúdeme. Auxilio!".
Sorprendido y confundido , el niño dijo: "Quién eres?"
Y la voz contestó "Quién eres?
El niño entonces se enojó: "Eres un cobarde"
Y la voz le gritó también: "Eres un cobarde"
Con ira , el pequeño gritó: "Eres un tonto"
"Eres un tonto" , repitió la voz.
Entonces , el padre del pequeño pudo llegar hasta él y lo ayudo a levantarse. El niño luego miró a su papá y preguntó: "Quién era?". El padre sonrió y dijo: "Hijo , eso es el eco. Pero también se le llama vida".
Añadió entonces: "Quiero mostrarte algo". Y gritó al viento : "Eres un vencedor!".
La voz resonó de vuelta: "Eres un vencedor!".
La voz del padre tronó:"Podrás hacer lo que quieras".
"Podrás hacer lo que quieras" respondió la voz.
El padre gritó entonces: "Sí que lo lograrás".
"Sí que lo lograrás!" , se oyó en el viento.
"Hijito , así es la vida" , explicó el hombre. "Lo que envíes siempre volverá a tí".
Quiero preguntarte algo, Qué mensaje estás enviando sobre ti mismo.
"Soy un desastre. No tengo disciplina. Estoy en bancarrota. Tengo muy mal carácter. Nadie quiere estar conmigo".
Entonces , comienza a cambiar el mensaje: Soy aceptado. Me quieren. Estoy hecho a imagen de Dios. Soy creativo. Soy talentoso. Soy más que vencedor.
Asegurate de estar enviando buenos mensajes con respecto a ti mismo.
Lo que envíes , volvera a ti.
Le respondio una voz: "Alguien ayúdeme. Auxilio!"