"HOMENAJE A MARIANA LEVY"

"El 22 de abril de 1966 nació en la Ciudad de México, Mariana Levy, hija de Talina Fernández, la reconocida figura de televisión. Creció en una familia acomodada junto a sus hermanos y tuvo una infancia feliz a pesar del divorcio de sus padres.

Alguna vez Mariana se describió en una entrevista como "una gordita de lentes", pero esa linda gordita fue también testigo fundamental de la batalla contra el cáncer que sostuvo y venció Talina.

De chiquita Mariana quiso actuar, y su madre la apoyó en sus primeros pasos como artista infantil.

Originalmente, Mariana deseaba ser cantante y se unió, en los 80’s, al grupo musical Fresas junto a su gran amiga Daniela Leites. Aunque hizo algunos filmes como Sonata de Luna y Amorosos fantasmas, su fama siempre estuvo vinculada a las telenovelas, en las que se inició con un mini papel en Vivir Enamorada, de 1982. Poco después protagonizó una telenovela histórica, Martín Garatuza, que sería un sonado fracaso. "Estaba muy verde", reconocería más tarde la actriz.

Su salto a la fama fue en 1990 con el rol de la gitana Jimena en Yo Compro esa Mujer, que le valió un premio TVyNovelas. En 1991 tuvo su segundo estelar en La Picara Soñadora, junto a Eduardo Palomo, otra estrella que nos abandonó prematuramente. En esta telenovela, además de interpretar a Lupita, una estudiante de leyes que para ahorrar la renta vive "ilegalmente" en una tienda de departamentos, Mariana interpretaba el tema musical.

La belleza de Mariana la hacía proclive a múltiples rumores sobre su vida romántica. Su nombre se asoció a muchos de la farándula como los actores Jorge Martínez; Eduardo Yánez, con quien trabajó en Yo compro esa mujer y En carne propia; y el productor Rafael Bustillos. En 1995, estelarizó Caminos Cruzados junto a Ariel López Padilla. El destino quiso que el camino de Mariana se cruzara con el de Ariel y el actor terminó su matrimonio para formar una familia junto a su co-estrella, con quien procrearía una hija, María.

Mariana Levy siguió trabajando en telenovelas. En 1997, Ariel y ella se trasladaron al Perú para trabajar en Leonela, donde ella llevaría el protagónico. Como la heroína de una polémica historia de Delia Fiallo en que una mujer violada busca vengarse de su atacante, hasta el punto de renegar de su hijo. Con este trabajo Mariana alcanzó excelentes críticas, sin embargo, el reconocimiento artístico no sirvió para aminorar la tristeza de ver terminarse la relación con el padre de su hija.

Mariana Levy se tomó un descanso de las telenovelas. Regresó en 1997 con La Casa en la Playa, donde, con humildad, aceptó un rol secundario y tampoco tuvo problemas en participar en el género infantil con Rayito de Luz y Cuento de Navidad.

Mariana era una gran actriz y eso se notaba también en su falta de vanidad o divismo. Irónicamente, mientras en la telenovela interpretaba a una viuda atada por un testamento a vivir con su familia política, en La Casa en la Playa, Mariana perdió su casa en la vida real, cuando un siniestro la dejó sin vivienda

Parece increíble que ya no esté más en este mundo. Justamente, porque en el Siglo XXI, Mariana había alcanzado la estabilidad emocional que toda mujer anhela. En el 2000 se había casado con José Maria Fernández, medio hermano de Chantal Andere, con quien tuvo dos hijos, Paula y José Emilio. Como si fuera poco, en el 2003, volvió a ser un rostro reconocido y aclamado por su fantástica interpretación de la poco agraciada Josefina de Icaza, en Amor Real.

Hasta hace poco participó como conductora del programa Nuestra casa, pero prematuramente su historia terminó, dejando pendientes muchas páginas. Mariana Levy encontró la muerte en una tarde de viernes, víctima de un infarto. Murió una madre de familia, uno de los rostros más lindos de las telenovelas y una querida actriz.

El sábado por la mañana, los restos de Mariana Levy fueron cremados en el Panteón Español de la Ciudad de México. Jorge Levy junto con José María Fernández, padre y esposo, respectivamente, fueron los que estuvieron con ella en el recorrido hacía el crematorio.

Una hora y media después, ellos mismos volvieron a casa con las cenizas en una urna, para entregárselas a Talina Fernández, quién no fue al panteón, pues prefirió quedarse en casa con los tres hijos de Mariana. Descanse en paz.

Texto de María Elena Venant, Univision Online...

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